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Querido Jane, querida Charlotte - Entrevistas

querida2Querido Jane, querida Charlotte.
Aguilar, 2004.
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 Entrevistas:

"Padezco de un escepticismo político que es casi terminal".

Georgina Fernández

Ayer presentó su último libro, Querida Jane, querida Charlotte en el marco de LibrOviedo, una obra que Espido Freire dedica a Jane Austen y las hermanas Brönte.

--Las obras de estas escritoras entretienen, y hoy se considera que cuando un libro cumple esa función, es literatura menor.

--La literatura posee muchos planos. Una novela permite una lectura superficial, de entretenimiento; otra lingüística; y otra simbólica, y si falla en esos tres planos, difícilmente va a ser un clásico.

--Es curioso que, habiendo pasado tan pocas autoras a la historia de la literatura, tres de ellas, --las Brönte--, sean hermanas.

--Ese es uno de sus misterios. A veces, se dice que el talento es innato, pero el ejemplo de estas escritoras me confirma que un autor, lo es a base de trabajo e investigación. Si se estudia la vida de las Brönte se observa cómo inventaban historias; viajes imaginarios...Un autor lo es por la voluntad de serlo, porque es imposible que tres hermanos sean genios.

--¿Cuál de las hermanas prefiere como escritora?

--Emily es la completa y la que sigue diciendo más a los lectores contemporáneos. Anne es la más dulce y la más desconocida. Charlotte demuestra la valía del tesón por encima de otra circunstancia.

--Volviendo a nuestro siglo, usted fue una de las que primero denunció la guerra... 
--Pues sí, me cupo la suerte o la desgracia.

-- ¿Está satisfecha del regreso de los soldados?

--No estoy muy convencida, porque hizo falta para ello un cambio de gobierno. No hubo un proceso de modificación de conciencia, y ahora hay una polémica con mayorías muy enfrentadas, así que estoy a la espera.

-- ¿Tampoco podemos decidir mucho no?

--Bueno, yo estoy enferma de un escepticismo político casi terminal. Viví mis primeros 25 años en el País Vasco y eso marca y vacuna. Creo muy poco en las relaciones políticas efectivas.

--Hoy (por ayer) el expresidente Aznar presenta un libro sobre sus ocho años de mandato. Lo leerá?

--Posiblemente me lo manden y posiblemente lo lea. Me parece importante ver qué tiene que decir. Es lectura de deberes porque a mí no me interesan las memorias de políticos. Prefiero los ensayos sociales. Acabo de terminar uno sobre la comida rápida en EEUU. También me interesa más la historia.

--La ministra de Cultura anunció una rebaja del IVA de los libros que tendrá que esperar Lo lamenta?

--Sería mejor fomentar la lectura. No veo que nadie se queje del precio de la entrada a un partido de fútbol.

--Hay mucho fetichismo en el mundo del libro y la firma de autógrafos. ¿Teme tener más clientes que lectores?

--En mi caso no lo creo, excepto en el libro del Planeta. En cuanto a las firmas, también se las piden a Cañizares, o a Belén Esteban. Es un culto a la persona popular. No se trata del fetichismo real del libro, el de un anticuario o un bibliófilo. 
--Supongo que prepara otro libro, porque no para.

--Atravieso una etapa de cierta vagancia escritora, pero sigo con los talleres literarios, y los cursos. En junio me sentaré.

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 >"Reivindico la lectura como espacio de reflexión".

Diario de Mallorca, 19 de marzo de 2004 
Miguel Vicens, Palma de Mallorca.

La más joven ganadora que ha tenido el premio Planeta presentó ayer en el Club su última obra, 'Querida Jane, querida Charlotte', un ensayo publicado por Aguilar sobre cuatro escritoras británicas universales.

-¿Qué le motivó a escribir un ensayo sobre Jane Austen y las hermanas Brontë?

- No hay una única causa. Son autoras básicas en la literatura universal y especialmente en la literatura inglesa. Y yo estudié Filología Inglesa. Al principio pensé que el ensayo sería más amplio, pero finalmente me quedé con estas autoras, porque me permitían establecer muchas comparaciones jugosas.

- ¿Qué tuvieron en común?

- La edad en la que murieron, las condiciones vitales, el aislamiento, la falta de estudios, el ser hijas de reverendos. Sin embargo, ninguna de estas circunstancias explica por sí sola que de la nada fueran capaces de escribir las obras que escribieron. Entonces, el propio concepto de ensayo se fue modificando. Y además, a ello se unió la intención de realizar un viaje físico a las regiones de Hampshire y Yorkshire cuyo relato completara el viaje a literario a través de las vidas de las autoras.

-¿Es también el ensayo un recorrido a través de su propia experiencia con estas escritoras?

- Sí, lo que ocurre es que no quería poner tanto el énfasis en mi interpretación como en desvelar aspectos ocultos o en romper determinados tópicos, porque sobre todo en el caso de las hermanas Brontë se ha alimentado el mito del genio espontáneo como si hubieran sido una mezcla de monstruos y superdotadas, cuando no fue así. Y en el libro explico la formación constante que recibieron. Lo mismo ocurre con Austen. No fue una solterona amargada que de pronto se puso a escribir. Fue una mujer sociable que gozó de un gran éxito entre sus semejantes y que en un determinado momento decidió aparcar otros intereses y dedicarse a la literatura. Todas ellas tuvieron desde el principio la conciencia de que iban a convertirse en escritoras. Por eso, en la obra he intentado dar al lector una vía directa a las mentes de las autoras.

- Y pese a las dificultades con las que se toparon, la calidad de sus obras terminó imponiéndose.

- En un principio tuvieron que disculparse por su condición femenina, sobre todo Emily Bronte, que es la que escribió la obra más pasional y amoral, como es el clásico Cumbres borrascosas. Lo mismo le pasó a Anne Brontë, pues la sociedad victoriana no permitía que la sensibilidad de una mujer retratara personajes viciosos. Jane Austen, en cambio, nunca abordó ninguna cuestión que fuera abiertamente desagradable, aunque las insinuaba. En su tiempo existía una censura menos evidente que en la época victoriana.

-¿Por qué defiende que la literatura de Jane Austen está tan llena de modernidad?

- Porque estamos acostumbrados a la novela decimonónica, que en muchos aspectos es la cima de la narrativa, pero que ahora mismo es un árbol que no nos deja ver el bosque. Y la novela del XVIII presenta una limpieza de formas, una estructura y una percepción de la sociedad muy refrescante, frente a la emoción, los juicios y la crítica a la que estamos acostumbrados. Austen aboga por la independencia emocional de la mujer, habla de heroínas autosuficientes de los hombres, frente a la heroína romántica que evoluciona en relación al héroe masculino.

- ¿Es la obra una invitación a la lectura?

En un mundo regido por lo audiovisual reivindico la lectura como un espacio no sólo de ocio, sino también de reflexión. Los libros no cambian el mundo, pero rompen ideas preconcebidas e invitan al análisis. Y eso es muy necesario en nuestra sociedad, en la que la prisa y el consumo se han convertido en la principal fuente de estímulos.

- ¿Las escritoras de hoy también se ven obligadas a disculparse por su condición femenina?

- Cuando empecé a publicar la cuestión de la literatura femenina estaba muy de moda, ahora ya no. Es evidente que las autoras estamos todavía en clara minoría, representamos el 20 por ciento, pero nuestra presencia social es mucho mayor que hace unos años. Yo nunca he tenido que disculparme por esta cuestión. Hace un tiempo, el dato más llamativo de mi biografía era mi edad, pero por suene se convirtió en un factor de cierta admiración por lo que había conseguido.

- ¿Sigue algún plan preestablecido para crear sus obras?

- El placer de la creación literaria es difícil de transmitir a alguien que no lo haya experimentado. Para mí es un acto lúdico que no comporta desdicha, que ocupa el 90 por ciento de mi actividad diaria y que lo matiza todo. Mantengo un ritmo de trabajo intenso y luego el proceso varía dependiendo de si escribo cuento, novela o ensayo. Aunque todo nace de una misma fuente, de una obsesión, de una presencia. Y luego la investigación me va llevando a un género o a otro.

- Usted ha abierto una página en internet en la que mantiene contacto con sus lectores, ¿le resulta positiva la experiencia?

- El alejamiento entre lectores y autores me provoca un rechazo absoluto y todo lo que contribuya a acortar esa distancia me tendrá siempre de su lado.